Hna. Elizabet Franchi:

la mansedumbre que asume la cura

 

“El Señor es mi pastor, nada me puede faltar”

 Esperanza es el nombre que recibe Elizabet en la pila bautismal en febrero de 1934. Esperanza, tal vez porque es la virtud de los tiempos difíciles, especialmente para quien trabaja la tierra para extraer de ella el necesario sustentamiento. También para quien, mirando el desarrollo de la historia, reconoce en ella los signos del cuidado amoroso de Dios Padre, que tanto ha amado el mundo que le ha dado su Hijo Jesús, el Pastor Bello.

Esperanza, Hna. Elizabet con la profesión religiosa, expresa en los gestos y en la sonrisa la gratuidad de su vida entregada, la bondad y la mansedumbre propias de quien rodea de cuidados los demás, olvidándose de sí misma.

 

El ambiente de vida

 

“Él me hace descansar en verdes praderas ”

El 6 de mayo de 1933 Ana Maria Cisorio y José Franchi se casan en Belfiore d’Adige y van a vivir a Gargagnago (VR), donde encontraron una buena tierra para cultivar.

 

Los habitantes del pequeño pueblo son personas simples y trabajadoras que viven con poco, abandonadas confiadamente a la Providencia. Han aprendido a obtener de la tierra y con el trabajo en el campo el sustento para vivir y crecer serenamente.

 

La parroquia, dedicada a Maria, Madre de Misericordia, es el espacio vital para vivir la fe y la caridad cristiana. Bajo la mirada de Maria se puede acoger y amar la vida, aún en su dureza, y se aprende la sabiduría y la belleza de la cotidianidad.

 

Esperanza es el primer fruto del amor de Ana Maria y de José. Nace el 12 de febrero de 1934; crece simple y alegre junto a sus tres hermanos y dos hermanas, que gozarán de sus cuidados de hermana mayor.

Desde pequeña gusta de la oración, acompañando a la mamá a Misa, y encontrando siempre un rincón de la casa donde detenerse a “pensar en Dios”.

   

Siendo joven frecuenta la Acción Católica, ocupándose de las Pequeñísimas, conquistadas por su bondad y su sonrisa.

 

La llamada...

 

“Me conduce a las aguas tranquilas,
me guía por el recto sendero”

El Pastor Jesús la atrae con su belleza, la seduce con su bondad; Esperanza arde en deseos de ser toda suya, y comienza a soñar una vida con Él. Así, un día siente decir que dos de sus amigas entraron con las Pastorcitas. Un nombre que despierta su curiosidad: ¿Qué Hermanas son? Se dedican a la cura pastoral en colaboración con los Pastores de la Iglesia. Fueron fundadas en 1938 por el Beato Santiago Alberione.

 

Son de Jesús Buen Pastor, por eso pueden hacer viva Su presencia en medio del pueblo cristiano.
 

Esperanza, que desde hace tiempo reza para tener luz del Señor, intuye que ésta es su vocación, y el 17 de marzo de 1954 entra con las Pastorcitas, en Albano Laziale.

 

... y la respuesta

 

“¡Tú estás conmigo!
Tu vara y tu bastón me infunden confianza”

El 3 de septiembre de 1957 Esperanza recibe un nombre nuevo: Elizabet, ligándose al Señor con la profesión religiosa. Ella, tan radiante y de sonrisa abierta, recibe la misión de comunicar la alegría mesiánica que el Espíritu suscita en el corazón de la Madre del Señor.

 

Alegría para comunicar a todos los que le serán confiados en la Parroquia a la que es enviada, Santa Maria Magdalena, en Corbola (RO).

 

Un nuevo SÍ

 

“Aunque cruce por oscuras quebradas,
no temeré ningún mal…”

Por cuatro años Elizabet se dedica a los más pequeños, a sus familias, a los jóvenes en búsqueda de sueños a realizar. Para todos hay escucha, acogida, una sonrisa, una palabra esencial y sabia: es la primavera de su vida religiosa. ¡Una primavera llena de promesas y de esperanzas!
 

En la primavera de 1961, Elizabet recibe una nueva llamada: llevar a cabo rápidamente la donación de su vida, seguir al Pastor en su Pascua. En su joven cuerpo se ha introducido, silenciosa e inexorablemente, un tumor abdominal. Cuando se conoce el diagnóstico le quedan pocos días de vida. Elizabet lo acoge sin sorprenderse, casi como una cita esperada, y manifiesta así plena disponibilidad a entregar todo cuanto se le pide, toda su vida.

 

El encuentro

 

“Tú preparas ante mí una mesa, mi copa rebosa…”

Se prepara al encuentro con el Amado, acogiendo también el sufrimiento con la sonrisa habitual, sobre sus labios florece el “gracias” por cada cosa, el ofrecimiento por las intenciones que le son confiadas.

 

La Madre del Señor le viene al encuentro en el momento supremo para conducirla a las nupcias, el 22 de julio, día en que la Iglesia hace memoria de Santa Maria Magdalena, la primera que ha visto el Señor Resucitado.

 

Su mensaje espiritual

 

“Dios ama a quien da con alegría”

(2 Cor 9:7)

La vida de la Hna. Elizabet fue solo esto: un don de Amor a Cristo y a su Cuerpo que es la Iglesia. Un dono total consumado en la alegría del Espíritu. Un don fiel en respuesta a la fidelidad de Dios:

 

·  En la familia: ayudando desde pequeña en las labores de la casa, en la solicitud para con sus hermanos, en el estudio.

 

·  En la comunidad parroquial de origen: con la participación diligente y puntual a las celebraciones, la colaboración a la formación en la catequesis y en la Acción Católica.

 

·  En la Congregación: en el acoger con simplicidad y humildad la formación; en realizar bien las tareas asignadas; en el amor a la oración y al sacrificio.

 

·  En la Iglesia local: educando con gratuidad y alegría los niños del Jardín de Infantes/Kinder, formando los jóvenes con el ejemplo y con la catequesis, visitando los enfermos, las familias.

 

·  En la enfermedad: acogiendo con paciencia y serenidad el sufrimiento, el agravarse del mal, disponiéndose a la gran obediencia de la muerte, en la confianza del encuentro con el Pastor Bello Jesús.

 

ORACIÓN PARA INVOCAR GRACIAS
POR LA INTERCESIÓN DE Hna. ELIZABET

Trinidad Santísima, Te bendigo
por los dones de gracia
concedidos a la Hna Elizabet Franchi.

En tu bondad la has llamado
al seguimiento de Cristo Buen Pastor
entre las Hermanas Pastorcitas.

Su breve vida es para todos ejemplo
de total entrega a Dios y de amoroso
cuidado de los niños y de los enfermos.

Por su intercesión te pedimos custodiar
con amor los pequeños que viven
con nosotros, y de acoger con fe
la entera voluntad de Dios
y el misterio del sufrimiento
cuando toca nuestra vida.

Concede la gracia
que invocamos con confianza …
Amen!

Pater, Ave, Gloria
 


Con aprobación eclesiástica. Verona 22 de enero de 2008
Mons. Giuseppe Pellegrini – Vicario General de Verona